Borrón y cuenta nueva

El Griego debió sortear muchos obstáculos a lo largo de la Fase Regular de la Liga. Pasó agua bajo el puente y hoy, deportivamente, ya pone su cabeza en lo que vendrá y no en lo que pasó.


Para Atenas terminó una Fase Regular dura, complicada. Inclusive, desde antes del inicio. Se comenzó sufriendo y se terminó de la misma manera. Porque más allá de lo que se ve en el rectángulo de juego, las lágrimas de impotencia muchas veces coparon la parada. Las cosas se pusieron difíciles, cuesta arriba. Pero fiel a su historia, el Griego se arremangó y se decidió a ponerse a trabajar. A buscar nuevos desafíos sin importar las piedras con que se encontrara en el camino, y fueron muchas.

La primera gran daga fue la pérdida de Osvaldo "Turco" Arduh a causa de Covid-19. Con el equipo en Buenos Aires tres día antes del arranque de la competencia y minutos previos a partir hacia el primer entrenamiento, la delegación recibió la dura noticia. Fue todo lamento y desazón. En el corazón del Pando de San Lorenzo las lágrimas brotaron a montones, se lo recordó; el entrenador Cristian Colli con los ojos brillosos y vos entrecortada expresó sentidas palabras. ¿Se entrenaba? Sí, en su honor. Encabezados por el capitán Leo Lema, todos secaron lágrimas con la manga de su buzo y la bola empezó a picar por él, por el "Turco".

Al regresar al hotel, el objetivo era apoyo absoluto a su hijo y asistente, Nicolás. Por eso, del otro lado del teléfono, el presidente del club Felipe Lábaque se comunicó con él y dejó saber la intención de retirar el equipo, de volver todos a Córdoba por tan duro revés recibido por la delegación. Pero no. Con entereza y pensando en lo que su padre querría, el DT pidió continuar en carrera para rendirle homenaje en una cancha, su lugar en el mundo. Y así fue.

Superado ese trance (mentira, porque aún cuesta hacerlo), el equipo intentó poner la cabeza en la competencia con la confirmada dupla Colli-Arduh (la dirigencia le brindó su confianza a pesar de ser ambos debutantes en la categoría). Pero fue el instante en el que, otra vez, las complicaciones dijeron presente. Se llegó al club Pedro Echague para preparar el partido del día siguiente y? ¡sorpresa! Un caso positivo (que terminó siendo falso-positivo) de Octavio Sarmiento hizo debilitar al equipo apenas 24 horas antes de jugar frente a Instituto porque el pivote Juan Torres era contacto estrecho y también debía dar un paso al costado para el estreno.

Llegó el momento de la competencia, con un Atenas rindiendo homenaje al Turco con esa leyenda en el dorsal de todas las camisetas y estando a la altura de las circunstancias. Aunque después, con el correr de los juegos se fue diluyendo el rendimiento. Y fue cuando saltaron los múltiples casos de Covid-19 en ambos hoteles dispuestos por la organización y posterior suspensión de la Liga a pedido del Ministerio de Deporte y Turismo de la Nación.

Ooootra vez, el reloj de arena fue el foco de atención en la espera del Ok para reiniciar la competencia. Pasaron las fiestas de fin de año, se entrenó, se armaron los bolsos y se marchó nuevamente a Capital Federal. Fue ahí cuando la dirigencia tomó por primera vez cartas en el asunto sobre el plantel: se dejó en libertad al base Tomás Gutiérrez y llegó el escolta Ty Jordan para reforzar el equipo, pero su mejor performance tardó en llegar y convencer. Los tropiezos se sucedieron y un nuevo regreso a Córdoba desencadenó toma de decisiones.

El manager Bruno Lábaque y el cuerpo técnico trabajaron para mover fichas y darle otra fisonomía al equipo. Se determinaron las desafecciones de los escoltas Joaquín Ríos y el mencionado Jordan. En sus lugares llegaron nombres de experiencia: Federico Mansilla (proveniente de Platense) y Pablo Bruna (libre); además de la concreción del arribo del pivote Josh Nzeakor.

Con ellos hubo una primera buena presentación. El nivel colectivo tras el período de entrenamientos era otro. Convencía. Se sumaba en el rectángulo, pero seguía sin alcanzar. Lo mismo para la última "burbuja", cuando de entrada se le ganó a Olímpico y la imagen demostrada era otra, alentadora.

Pero la inconsistencia y falta de experiencia comenzó a pagarse con la derrota sobre Oberá. Generó un efecto dominó. ¿Si se pudo ganar? Sí, como muchos otros que se escaparon luego de estar hasta 15 puntos por encima del rival. De todos modos se tuvo la posibilidad de escapar del penúltimo peldaño hasta el día final de la Fase Regular para el Verde.

Mientras tanto, el tema de cierre de fase: el descenso o no descenso. Tema sobre la mesa y 72 horas de dimes y diretes. Uno que sí, otro que no. Pero al final, un llamado del presidente Felipe Lábaque al titular de la Asociación de Clubes, Gerardo Montenegro, hizo decantar el tema. "No concibo una competencia que se defina en un escritorio. Debe ser en la cancha", dijo Felo. Y así será.

¿Refuerzos o reemplazos? Nada de eso. Confianza absoluta para el plantel actual. "Sabemos lo que tenemos y lo que podemos dar. En conjunto con el cuerpo técnico, le tenemos confianza ciega a este equipo. Decidimos no reforzar y sí darles la chance de que puedan devolvernos la confianza que les depositamos. Todos nos la jugamos por todos, para eso somos un grupo, un equipo", afirmó Bruno.

Ahora a entrenar y dar todo de sí para afrontar el playoffs por la permanencia, que se disputará al mejor de 3 partidos (martes 6, jueves 8 y domingo 11, este último en caso de ser necesario) frente a otro histórico de la categoría: Bahía Basket.

';





';